by Silvia Resa

Por Silvia Resa

El trastorno de Telefobia afecta sobre todo a Millennials y Generación Z

Suena el teléfono móvil. David echa un vistazo a la pantalla, como si quisiera saber quién es, antes de decidir si contesta. Aunque, sea quien sea, esta vez no va a atender la llamada. Desde hace tiempo siente ansiedad siempre que ha de responder al móvil. Sufre lo que algunos psicólogos denominan telefobia, un miedo irracional a hacer o a recibir llamadas

Imagen Mingjun He

Según los expertos, los nacidos entre las décadas de los 80, los 90 y 2010, que abarcarían las generaciones Millennials y Centennials o Z, son los más afectados por la Telefobia, el temor a hablar por teléfono, un trastorno que padece cada vez un mayor número de jóvenes.

“Los más afectados por esta situación suelen ser personas que presentan mucha ansiedad de evaluación, es decir, que se sienten medidos o cuestionados cuando hablan por teléfono, lo que hace que lo eviten”, dice Vanessa Fernández, Doctora en Psicología y profesora en la UCM (Universidad Complutense de Madrid); “también para el caso de individuos poco sociables, a quienes molesta que los interfieran en su actividad diaria”.

Para esta experta, lo que más caracteriza a estos perfiles es, además de la ansiedad de evaluación, su “escasa sociabilidad”.

“No se trata sólo de la fobia al teléfono, sino a hablar a través de él; llaman, en todo caso, con muchísima ansiedad o lo evitan a toda costa”, dice la psicóloga; “se dice que la telefobia se da entre los jóvenes, aunque más que de una miedo entiendo que se trata de un hábito, pues es una generación acostumbrada a enviar mensajes o a comunicarse mediante imágenes, de modo que incluso los mensajes y wasaps piensan que son rarísimos y una llamada les parece que tiene mucha gravedad”; “lo cierto es que no es una forma de comunicación entre ellos, aunque creo que se trata de un hábito adquirido, de modo que prefieren comunicarse de otra forma”.

Imágenes: Unsplash / Donald Merrill

¿Qué es lo que temen?

Según datos recogidos por la plataforma británica Uswitch, en su informe sobre la Telefobia, el miedo a las llamadas afecta a uno de cada cuatro jóvenes, es decir, al 25% de la población perteneciente a las generaciones Millennials y Z, con edades comprendidas entre los 45 y los 16 años.

En ambos casos, se trata de adolescentes y jóvenes que han establecido la mensajería y las redes sociales como sus canales preferentes y casi únicos de comunicación, particularmente los de menos edad.

Es más, el 23% de estos jóvenes y adultos jóvenes, hasta los 34 años, nunca responde a las llamadas telefónicas por miedo o ansiedad, según el informe de Uswitch.

“En la actualidad, la relación con el móvil es enfermiza, aunque es la propia tecnología la que se ha encargado de que así sea”, dice Vanessa Fernández; “desde que nos levantamos, ya que muchas personas lo usan de alarma, hasta que nos acostamos, pues algunos revisan el correo antes de dormir”.

Algunos expertos sostienen que quienes padecen telefobia experimentan ansiedad y sensación de bloqueo en el momento de recibir o realizar una llamada telefónica. Al parecer esto es lo que le ocurre al 81% de los Millennials.

Además del bloqueo mental, estos adolescentes y adultos jóvenes con telefobia tienen la sensación de la pérdida de control o el miedo a ser juzgados.

Otros efectos físicos pueden ser la sudoración excesiva, taquicardias, temblores e incluso náuseas y dificultad para respirar. Todos estos efectos se deben, según algunos especialistas, al hecho de que la llamada “obliga a una interacción y respuesta inmediata en tiempo real, lo que genera en el telefóbico cierta tensión e inseguridad por no poder anticipar la respuesta de su interlocutor, ni tampoco planificar lo que puede decir”.

A ello se suma el hecho de que, al no contar con el lenguaje no verbal, a través de gestos y expresiones, estos jóvenes con rechazo a usar el teléfono de forma directa se sienten muy presionados, a la par que vulnerables.

El informe Uswitch estima que más de la mitad de los adolescentes y jóvenes que padecen telefobia relacionan el tono de una llamada con la certeza de que recibirán malas noticias o, en todo caso, que se tratará de una situación de urgencia, “lo que dispara su rechazo automático a contestar”.

Existe otro dato llamativo, derivado de esta fobia: el 61% de estas personas prefiere recibir un mensaje escrito antes que mantener una conversación hablada, según el estudio citado.

Imagen Uday Mittal

Comunicación incompleta

“Estar demorando el mensaje cuando hay cosas que pueden resolverse de forma fácil interfiere en las relaciones interpersonales, que disminuyen, lo que provoca que la persona se aísle”, dice Vanessa Fernández; “incluso cuando se justifican con el argumento de que lo suyo es quedar en persona; sin embargo, han de entender que el mundo no está funcionando así actualmente”.

Esta psicóloga incide en el factor del aislamiento: “los adolescentes y jóvenes con este hábito se llevan una dosis importante de soledad, junto a una disminución tanto de la calidad como del número de sus relaciones sociales, que en gran parte se pierden, lo cual es una interferencia importante desde el ámbito social”.

“Es cierto que cuando se trata de un mensaje escrito, está mucho más elaborado, aunque se pierde la espontaneidad, además de numerosos códigos como los de la comunicación no verbal”, dice Vanessa Fernández; “puede que, en ocasiones, esté bien responder a través de mensajes, aunque no en otras”.

Y es que, “las habilidades sociales están, precisamente, para saber cuál es la manera de comunicarse en cada momento”, dice Fernández.

Esto plantea otro tipo de canal, como es el caso de los mensajes de audio a través del móvil, aunque no parece lo más acertado, a juicio de esta psicóloga:  “poner audios no es recomendable, ni siquiera de diez segundos; el mensaje de audio es tremendamente egoísta, pues implica que tú te pares para escucharme a mí”.

“A quien pone el audio no le cuesta nada, no así quien lo recibe, que ha de parar su tiempo para escucharlo”, dice Vanessa Fernández; “lo que le lleva a incrementar la velocidad del mismo y, por tanto, a enterarse menos del mensaje, incluso a estresarse pues la mayoría, mientras escucha, aprovecha para ir haciendo otras tareas”. “No me parece tan buena idea, pues se pierde mucha comunicación; es decir, los audios interfieren más que aportan”.

Imagen Christy Joseph

Cómo superar la Telefobia

Se trate de un trastorno o de un hábito, lo cierto es que quien padece telefobia ve recortada su calidad de vida pues, tal y como dice Vanessa Fernández, “por los tiempos y las distancias, es preciso hablar por teléfono”.

Hay que centrarse, entonces, en cómo superar la telefobia; Vanessa Fernández propone lo siguiente:

  • Sin evaluación. Han de comprender que no es necesario que den un perfil alto o que hablen elocuentemente de forma prolongada. Se trata de que vean que la comunicación es también una respuesta puntual que no se evalúa.
  • A estos adolescentes y jóvenes les conviene entrenarse, que no intenten evitarlo, ya que en dicha evitación puede haber un problema.
  • El teléfono móvil es un instrumento altamente eficaz, útil, que vale para mejorar las relaciones interpersonales.
  • Preparación: Anotar los puntos que deseen tratar antes de hacer la llamada.
  • Exposición gradual: Comenzar con llamadas cortas a personas de confianza, para habituarse al formato.
  • Exposición programada. Si te cuesta hablar por el móvil, pues no lo hagas durante media hora, aunque inténtalo un poquito cada día, poniéndote un tiempo, para evitar agobios.

Imágenes: Unsplash

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