by Laura GªMorey
Por Laura GªMorey

Abdomen, caderas o cartucheras suelen ser las zonas que más preocupan. María Pérez de Villaamil, experta en dermocosmética, apuesta por abordar su cuidado de manera progresiva, combinando tratamientos corporales con buenos hábitos.
Con la llegada del buen tiempo, los tratamientos corporales vuelven a ocupar un lugar destacado en las agendas de belleza. La ropa se hace más ligera, enseñamos más el cuerpo y, casi inevitablemente, aumenta la atención que prestamos a zonas que durante el invierno habían quedado en un segundo plano.
Abdomen, caderas, cartucheras, retención de líquidos o pérdida de firmeza se convierten entonces en algunas de las preocupaciones más habituales. Pero intentar solucionarlo todo en pocas semanas puede no ser el mejor planteamiento.
Para María Pérez de Villaamil, experta en dermocosmética y directora de Centromem, el cuidado corporal debería abordarse de una manera más global y progresiva, y no únicamente como una carrera contrarreloj antes de las vacaciones.
“Cada año vemos cómo aumenta la urgencia por llegar al verano con una silueta ideal, sin celulitis ni flacidez. Sin embargo, el mayor error es querer atacar directamente la grasa sin preparar antes el organismo”, explica.

El cuidado corporal empieza mucho antes de entrar en cabina
Una de las claves del planteamiento de Pérez de Villaamil es entender que los tratamientos estéticos no deberían contemplarse de manera aislada.
Alimentación, descanso, ejercicio y determinados factores externos forman parte de lo que desde el centro denominan un enfoque de cuidado epigenético. Es decir, acompañar el tratamiento estético con hábitos cotidianos que contribuyan al cuidado general del organismo.
“Los resultados no dependen únicamente de lo que hacemos en cabina. Es un trabajo conjunto con el cliente: los tratamientos deben ir acompañados de hábitos que ayuden al organismo”, señala la especialista.
De ahí que desde Centromem defiendan empezar los protocolos favoreciendo el drenaje y trabajando el sistema linfático antes de centrarse específicamente en aquellas zonas donde existe una mayor acumulación de adiposidad.
Menos prisas y más constancia
Otra de las ideas que rompe con la habitual operación bikini es el tiempo.
Los tratamientos corporales no deberían plantearse como una solución inmediata unas semanas antes de ponerse el bañador, sino como un proceso que requiere constancia, planificación y personalización.
No todos los cuerpos tienen las mismas necesidades ni todas las personas buscan los mismos resultados. Por ello, Pérez de Villaamil defiende la importancia de adaptar los protocolos y trabajar de manera progresiva aspectos como la grasa localizada, la retención de líquidos o la pérdida de firmeza.
“Un abordaje progresivo permite acompañar al cuerpo durante todo el proceso”, explica.
Tres pasos: preparar, trabajar y reafirmar
Siguiendo esta filosofía, el protocolo corporal de Centromem se estructura en tres fases.
La primera es la desintoxicación, mediante tratamientos detox con arcillas y aceites esenciales destinados a preparar la piel y favorecer el drenaje.
Una vez realizada esta primera fase se pasa a la reducción, combinando drenaje remodelante manual con técnica brasileña y sesiones de maderoterapia centradas especialmente en aquellas zonas donde existe mayor acumulación de adiposidad.
El último paso es la reafirmación, para la que el centro emplea radiofrecuencia con Indiba Pro, enfocada en trabajar la calidad y firmeza del tejido.
El protocolo completo parte de los 940 euros, aunque el tratamiento se personaliza en función de las necesidades de cada persona.
Cuidarse sin perseguir un cuerpo perfecto
Más allá de tratamientos concretos, quizá la tendencia más interesante sea precisamente el cambio de mentalidad que empieza a producirse alrededor de la estética.
Frente a la idea de transformar el cuerpo rápidamente para una determinada época del año, cada vez cobran más protagonismo los tratamientos que buscan acompañar su cuidado a largo plazo.
Desde Centromem, Pérez de Villaamil apuesta por una estética natural y personalizada que combina innovación, bienestar y cuidado integral.
Porque quizá el mejor objetivo de cara al verano no sea llegar a una supuesta silueta perfecta, sino establecer hábitos y cuidados que podamos mantener también cuando vuelva a guardarse el bañador.
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