by Laura GªMorey
Por Laura GªMorey

La marca sueca Intimina propone el equipaje más sostenible para las vacaciones
Por Silvia Resa López
Esta vez, al hacer tu maleta puedes pensar en ser más sostenible; término que, aunque pueda parecer propio de grandes acciones, parte de microgestos tales como incluir en tu equipaje una bolsa de tela, una botella reutilizable o toda una gama de productos de salud menstrual no desechables. Sin olvidar varios conjuntos intercambiables de ropa que sean cómodos y, a ser posible, de fibras naturales como el algodón o el lino.
Hay una nueva forma de viajar en la que la sostenibilidad manda; aunque, para empezar ¿por qué no hacerlo con nuestro cuerpo? ¿por qué no hacerlo con los lugares que visitamos? y ¿por qué no centrarnos en cómo consumimos?
Tal es la propuesta de Ana de Santos, periodista experta en Impacto Positivo y de la doctora Mercedes Herrera, sexóloga y ginecóloga, quienes, de la mano de Intimina, la marca sueca especializada en la salud ginecológica de las mujeres, han presentado recientemente en Madrid: Los 10 imprescindibles para una maleta sostenible que cuide tu salud íntima.
“Nuestras maletas van, casi siempre, llenas de por si acasos, aunque es posible hacer un equipaje más pequeño con lo imprescindible que, además, puede ser reutilizable”, dice Ana de Santos Gilsanz; “la maleta es una foto de nuestra forma de vivir”.

Reutilizar de forma consciente
La tendencia actual al viajar es hacerlo de forma más consciente; sin embargo, no se trata sólo de cuidar del planeta o, en todo caso, iniciar esa atención desde una misma.
Por empezar desde el principio, hagámoslo desde el contenido de la maleta:
- Botella reutilizable de vidrio o aluminio. “Evita decenas de envases de plástico durante un solo viaje y, además, ayuda a mantener una buena hidratación durante los desplazamientos largos, días de playa o rutas urbanas”, dice Ana de Santos.
“Para mí ha sido todo un descubrimiento la existencia de grifos de agua corriente en los aeropuertos, que permiten rellenar la botella y cumplir con el hábito saludable de tomar dos litros diarios”, dice Mercedes Herrero.
- Bolsa de tela. Las populares tote bag que lo mismo sirven de bolso como de bolsa para las compras; “permite visitar mercados locales o llevar lo necesario para el día sin recurrir constantemente a bolsas de plástico, además de apoyar un consumo más consciente mientras viajamos”, dice De Santos.
- Cosmética sólida o de relleno. “Existe la tendencia de llevar un neceser de skin care de gran tamaño, sin darnos cuenta de que con los botes de viaje contaminamos mucho”, dice Ana de Santos; “el cuidado de la piel requiere tres vectores, como son la limpieza, la hidratación y la protección solar”.
Los champús y acondicionadores en pastilla o en envases rellenables “ayudan a reducir residuos plásticos y simplifican mucho la maleta”, dice la autora de Vivir sin huella; “ocupan menos espacio, pesan menos y pueden durar más tiempo”.
No obstante, “para cuidar la zona íntima, debemos evitar jabones que sean perfumados, ya que alteran su funcionamiento y la hacen vulnerable a infecciones”, dice Herrero; “las clásicas pastillas de jabón han existido desde siempre y, aparte de reducir el impacto medioambiental, su uso la piel lo agradece”.
- Discos desmaquilladores lavables. Son discos similares a los de algodón desechables, si bien están hechos de tela, lo que permite su lavado y reutilización diaria. “Suele resultar más suave para la piel”, dice De Santos.
- Kit de salud íntima. “Debe incluir hidratantes vulvares, como la crema con ácido hialurónicoo también un gel de base acuosa”, dice la doctora Herrero; “serán fundamentales durante el día, para cuidar de nuestra salud íntima y, sobre todo, tanto antes como después de mantener relaciones sexuales”.
“Para las mujeres, la menstruación también es un punto importante a tener en cuenta cuando nos vamos de vacaciones, por lo que algunas alternativas reutilizables, como las copas o braguitas menstruales son la opción ideal para reducir nuestro impacto en el mundo, también en nuestra maleta, ya que ocupan menos espacio”, dice Mercedes Herrero.

Hábitos simples y naturales
El elemento imprescindible del equipaje es la ropa, preferiblemente de fibras naturales como el algodón o el lino; “es conveniente mirar primero la etiqueta de composición del tejido, antes que la del precio”, dice la doctora Herrero; “la ropa interior de fibra naturales, al ser transpirable, evita rozaduras e irritación innecesarias”. La ginecóloga recomienda “evitar el uso de ropa interior muy ajustada o de tejidos sintéticos, siendo preferible dormir sin ella”.
- Pañuelo y sombrero. De Santos y Herrero recomiendan incluir varios conjuntos de prendas intercambiables entre sí formados por pantalones largos, bermudas, varias camisetas, zapatillas y sandalias, un bañador, un foulard, un sombrero o gorra para potenciar la fotoprotección, un pañuelo de tela y un trozo de jabón neutro para lavar las prendas.
- Funda de plástico para documentos. La documentación sanitaria, como la tarjeta europea, es vital a la hora de iniciar un viaje. “Es importante comprobar la cobertura sanitaria antes de viajar”, dice la doctora Herrero.
- Herramientas versátiles. En una cajita que incluya imperdibles (si se cae un botón o se estropea una cremallera) y una navaja con pinza, lima, destornillador y tijera mini, de no más de 3 centímetros para que, si no facturamos, no la requisen en las puertas de control de equipaje.
- Libreta y libro. Te conectan contigo y te ayudan a bajar el ritmo; “llevar una libreta y un libro ayuda a desconectar del exceso digital, te permiten observar más y disfrutar del viaje desde otro lugar más lento, más consciente y más presente”, dice Ana de Santos.
- Consumo local. “Cada vez más personas priorizan experiencias auténticas frente a la acumulación de objetos”, dice De Santos; “aquí se incluye el llamado turismo naranja, un modelo que apuesta por apoyar la creatividad, la artesanía, los pequeños comercios y las comunidades locales”. “Elegir talleres artesanales, comprar producto local, dormir en alojamientos comprometidos o consumir en negocios familiares genera un impacto positivo directo en la economía y la conservación cultural de los destinos”.

“Muchas de las tendencias actuales relacionadas con el bienestar, el wellness o el biohacking tienen en común recuperar los hábitos más simples y naturales”, dice la doctora Herrero; “dormir mejor, respirar mejor, reducir tóxicos, descansar más o conectar con la naturaleza son prácticas que benefician tanto a nuestro cuerpo como al planeta”.
“Quizá ésta es la clave de una maleta sostenible, es decir, entender que lo que es bueno para nuestro bienestar también suele serlo para el entorno”, dice la sexóloga y ginecóloga Mercedes Herrero.
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