by Laura GªMorey
Por Laura GªMorey

Piscina frente al Atlántico, camas balinesas, cocina gaditana, cócteles y atardeceres al ritmo del saxofón. Atenas Playa, sobre los acantilados de La Barrosa, es uno de esos lugares en los que resulta fácil llegar por la mañana y olvidarse de mirar el reloj
Hay lugares que parecen reunir en un mismo espacio todo lo que buscamos durante las vacaciones. Mar, buena comida, música, cócteles, una piscina en la que refugiarse del calor y, cuando cae la tarde, una puesta de sol que consigue que nadie tenga demasiada prisa por marcharse.
En Atenas Playa, en Chiclana de la Frontera, la idea es precisamente esa: llegar por la mañana y dejar que el día vaya cambiando de escenario sin necesidad de salir del mismo lugar.
Considerado el primer beach club de Cádiz, ocupa nada menos que 18.000 metros cuadrados sobre los acantilados de La Barrosa, con el Atlántico y el castillo de Sancti Petri en el horizonte. Todo ello dentro de la histórica finca Torre Bermeja, presidida por una antigua torre vigía del siglo XVI que forma ya parte de la imagen del complejo.
Aquí se puede empezar el día junto a la piscina, continuar con un arroz frente al mar, bajar directamente a la playa, volver para tomar un cóctel y terminar viendo cómo desaparece el sol mientras suena un saxofón en directo.
Empezar el día junto al Atlántico
Desde las once de la mañana, la piscina se convierte en uno de los lugares más apetecibles de Atenas Playa. Hamacas, camas balinesas, música y vistas abiertas al océano crean ese ambiente relajado que invita a instalarse durante unas cuantas horas.
Y ni siquiera hace falta abandonar la zona cuando llega la hora de comer. La carta permite alternar propuestas desenfadadas, como las croquetas de gambas al ajillo o las bravas, con platos más especiales. Entre sus grandes éxitos está el atún rojo con mantequilla de cabra sobre brioche tostado, además del pescado fresco del día.
Hay también una sección de “Neoclásicos” con tartar de atún, carpaccio de carabineros o un contundente canelón XXL de rabo de toro. Y, tratándose de Cádiz, las frituras tienen su sitio, con propuestas como la filigrana de puntillitas y huevos rotos.

Especial atención merecen sus arroces: uno marinero con chocos, tigres y vieiras y otro de carrilleras de atún rojo con ajetes tiernos.
Para acompañarlos —o simplemente para disfrutar entre baño y baño—, la carta reúne más de una quincena de cócteles clásicos y de autor. Entre ellos, el Atenas Playa Frozen, elaborado con ginebra, melón, piña, lima y curaçao.

La Cabane: un pequeño refugio privado
Quienes prefieran disfrutar del Beach Club con algo más de intimidad pueden reservar La Cabane, uno de los rincones más exclusivos del complejo.
Se trata de un mirador privado para grupos de hasta diez personas, decorado en estilo boho chic y equipado con hamacas, acceso a la piscina y servicio propio de restauración.
Una opción especialmente apetecible para celebrar algo, reunirse con amigos o, simplemente, tener un espacio propio frente al Atlántico sin renunciar al ambiente del Beach Club.
Una mesa con vistas
Para quienes prefieren cambiar la hamaca por una mesa, Marea Restaurant propone una experiencia más pausada con el océano siempre presente.
Su Salón Azul, de inspiración marinera, cuenta con grandes ventanales desde los que contemplar el Atlántico y la histórica Torre Bermeja. A ello se suma una terraza rodeada de vegetación y protegida por una gran pérgola de madera frente al mar.
La cocina sigue la filosofía del resto del complejo: producto andaluz, sabores atlánticos y elaboraciones que combinan tradición y una mirada más contemporánea. Un lugar pensado tanto para una comida que se alarga como para una cena cuando empieza a caer la noche.

La hora mágica de Atenas Playa
Y entonces llega probablemente el momento más especial del día.
Cuando el sol comienza a bajar sobre el Atlántico, el Chill Out cambia de ritmo y empieza el Sunset Ritual, una de las señas de identidad de Atenas Playa.
El saxofonista Fran Mangas pone música en directo a la puesta de sol mientras el cielo va cambiando de color. Cócteles, música y las características musas del beach club completan una escena que ha conseguido convertir el atardecer en todo un ritual.
No es simplemente sentarse a mirar cómo cae el sol. Aquí la despedida del día se celebra.
Y después del sunset, la noche
Porque en Atenas Playa el atardecer tampoco significa que haya llegado la hora de marcharse.
Durante julio y agosto, los viernes se celebran las Noches 80enteras, una fiesta remember que recupera algunos de los grandes éxitos de los años ochenta.
A ellas se suma una programación de conciertos, sesiones de DJ y diferentes fiestas que prolongan el ambiente hasta la madrugada y convierten el espacio en uno de los puntos de encuentro de las noches de verano en La Barrosa.
Un día de verano sin cambiar de sitio
Detrás de Atenas Playa se encuentra Miguel Grande, uno de los tres pilares del centenario Restaurante Los Galayos de Madrid, que ha trasladado hasta la costa gaditana una forma de entender el ocio en la que gastronomía, música y mar conviven dentro de una misma experiencia.
Y quizá ahí esté precisamente el secreto del lugar. No hay que elegir entre día de playa, piscina, restaurante, tardeo o copas.
Se puede empezar descalzo junto al mar, pasar la tarde entre hamacas, pedir un arroz, brindar mientras cae el sol y terminar cenando bajo las estrellas.
Todo sin perder de vista el Atlántico.
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