by Laura GªMorey
Por Laura GªMorey

Más de 150 invitados celebraron el Día del Cocido Madrileño en el puerto de Nueva York, donde uno de los platos más tradicionales de la cocina española se convirtió en protagonista a bordo del emblemático buque escuela
Hay platos capaces de contar la historia de un lugar. Y pocos representan a Madrid como un buen cocido madrileño, con sus garbanzos, carnes y vuelcos servidos alrededor de una mesa. Esta vez, sin embargo, el escenario quedaba bastante lejos de las tabernas de la capital: el puerto de Nueva York y la cubierta del Juan Sebastián de Elcano.
La Cofradía Gastronómica del Cocido Madrileño llevó el pasado 7 de julio este plato al otro lado del Atlántico para celebrar el Día del Cocido Madrileño a bordo del buque escuela español, atracado en el muelle 90 de la Manhattan Cruise Terminal.
Más de 150 invitados participaron en un encuentro en el que gastronomía, cultura y relaciones internacionales se dieron la mano, coincidiendo además con los actos de Sail4th 250, vinculados a la conmemoración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.

Un cocido con vistas a Nueva York
Pocas veces un cocido madrileño habrá disfrutado de un escenario semejante.
Con el Queen Mary 2, la Estatua de la Libertad y el paisaje neoyorquino como telón de fondo, la cubierta del Juan Sebastián de Elcano se transformó simbólicamente durante unas horas en el “Espacio del Cocido Madrileño”.
El encuentro tenía un objetivo que iba más allá de la propia degustación: mostrar cómo la gastronomía tradicional puede funcionar también como vehículo para dar a conocer la cultura y el territorio.
Una misión especialmente importante para la Cofradía Gastronómica del Cocido Madrileño, dedicada a promover la cultura alrededor de este plato y a potenciar la Comunidad de Madrid como destino de turismo gastronómico.
El encuentro servía además para reivindicar el reconocimiento del Cocido Madrileño como Bien de Interés Cultural Inmaterial.
Garbanzos que también cruzaron el Atlántico
La historia detrás de los ingredientes resulta casi tan curiosa como el lugar donde terminó cocinándose el plato.
Los garbanzos de la Garbancera Madrileña realizaron su propio viaje transatlántico custodiados en las cámaras del buque de asalto anfibio Castilla hasta llegar a Estados Unidos.
Una vez en Nueva York, la colaboración de la firma española DESPAÑA Brand Foods permitió completar los productos cárnicos necesarios para elaborar el cocido respetando su esencia.
“Este acto ha convertido al Cocido Madrileño en el embajador gastronómico y cultural de España en el mundo, uniendo nuestra herencia culinaria con los lazos históricos que nos unen a los Estados Unidos”, señaló Nacho Sandoval, presidente Cofrade Mayor de la Cofradía.
Y para conseguir que el resultado estuviera a la altura del escenario, tampoco faltaron manos expertas.
Cuatro cocineros para llevar Madrid a Manhattan
La elaboración estuvo dirigida por Antonio Cosmen, de Cruz Blanca de Vallecas y restaurante Leitariegos; Iván Plademunt, de Plademunt Restaurante Imaginario, en Alcalá de Henares; Felisa Espinosa, de Casa Repinaldo, en Candás; y Luis Manuel, de Casa Lulo, en Madrid.
Los cuatro trabajaron junto al equipo de cocina del Juan Sebastián de Elcano para preparar el plato que después probarían los más de 150 asistentes.
Pero antes de llegar al cocido, la recepción comenzó con otro de esos productos capaces de representar la gastronomía española fuera de nuestras fronteras: jamón ibérico de bellota de Embutidos Fermín, procedente de La Alberca, en Salamanca, y cortado a cuchillo por Jaume Serra.
Dehesa, garbanzos madrileños y cocina tradicional española viajaban así hasta pleno Manhattan.

Una mesa española en el Hudson
El encuentro reunió a representantes institucionales de España y Estados Unidos, miembros del cuerpo diplomático y profesionales vinculados a la cultura, la gastronomía y el turismo.
Entre los asistentes estuvieron la cónsul de España en Nueva York, Marta de Blas Mayordomo; representantes de DESPAÑA Brand Foods, José Andrés Group, Turespaña, Mercado Little Spain y diferentes restauradores españoles establecidos en Nueva York.
La recepción estuvo presidida por el comandante del buque escuela, José María de la Puente Mora-Figueroa, y por Nacho Sandoval.
El escenario resultaba además especialmente singular por el despliegue marítimo que acompañaba las celebraciones. Junto al Juan Sebastián de Elcano participaron cinco buques españoles integrados en el Grupo de Combate Expedicionario “Despliegue Atlántico 26”: el Juan Carlos I, el Castilla, las fragatas Blas de Lezo y Reina Sofía y el buque de aprovisionamiento Patiño.
El cocido también viaja
La experiencia de Nueva York demuestra que promocionar un destino no siempre empieza enseñando sus monumentos. A veces puede comenzar alrededor de una mesa.
Madrid cuenta con una gastronomía profundamente ligada a su historia, y el cocido es probablemente uno de sus mejores ejemplos. Un plato nacido para reunir, compartir y comer sin prisas que esta vez abandonó por unos días sus restaurantes y tabernas habituales para convertirse en una peculiar herramienta de diplomacia gastronómica.
El Juan Sebastián de Elcano, nombrado Embajador de la Cofradía Gastronómica del Cocido Madrileño el pasado mes de enero, se convirtió así en el encargado de llevar esa tradición hasta Nueva York.
Y entre rascacielos, grandes buques y más de 150 invitados internacionales, uno de los platos más castizos de Madrid demostró que también hay muchas formas de viajar por España sin salir de Manhattan.
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