by Laura GªMorey
Por Laura GªMorey

Producto local, talento culinario y garnacha articulan la propuesta de una ciudad que convierte la gastronomía en motor cultural y turístico.
Zaragoza no llega a Madrid Fusión para ocupar un espacio más. Llega para contar una historia. La de una ciudad que ha entendido la gastronomía como motor cultural, herramienta de desarrollo y seña de identidad. Y que, desde su reconocimiento como Ciudad Creativa de la UNESCO de la Gastronomía, ha construido un modelo propio donde producto, talento, vino y creatividad conviven de forma natural.
Del 26 al 28 de enero, Zaragoza despliega en IFEMA un programa sólido y coherente, con presencia en el stand de Saborea España y en el espacio de Aragón —comunidad invitada de esta edición—, de la mano de Zaragoza Turismo. Un escaparate que funciona como radiografía de su ecosistema culinario actual y como carta de presentación de lo que la ciudad quiere ser.
Una ciudad que cocina su identidad
Ser Ciudad Creativa de la Gastronomía no es un título decorativo. Para Zaragoza supone una hoja de ruta clara: apoyar al producto local, dar visibilidad al talento, fomentar la innovación responsable y fortalecer la conexión entre cocina, territorio y vino.
Uno de los momentos institucionales más relevantes en Madrid Fusión será la presentación de Zaragoza como Ciudad Creativa de la Gastronomía por parte de Sara Fernández, consejera de Cultura, Educación y Turismo del Ayuntamiento de Zaragoza, donde se pondrán sobre la mesa los retos y oportunidades que abre este reconocimiento para el modelo de ciudad.
La idea es sencilla y ambiciosa al mismo tiempo: hacer de la gastronomía un lenguaje común que conecte turismo, cultura, patrimonio y creatividad.
Restaurantes que definen una escena
La programación zaragozana tiene nombre propio: el de sus cocineros y restaurantes. Durante los tres días, el stand de Zaragoza se convierte en un escenario vivo donde se muestran distintas formas de entender la cocina.
Sophia Gastrobar, con Javier Pellejero, acerca al público su ya emblemática croqueta y protagoniza un taller dedicado a la borraja, uno de los grandes símbolos de la huerta aragonesa.
Dalai Valdespartera, de la mano de Ángel Marco y Virginia Roche, presenta un crujiente de lechona acompañado de cerveza Ámbar Export, combinando tradición, técnica y producto local.
Envero Gastrowine, con Yolanda Amores y Eva María Costas, apuesta por un milhojas de Ternasco de Aragón IGP, reinterpretando uno de los ingredientes más representativos del territorio.
La Doris completa este recorrido con una tapa de esturión contracorriente, un producto singular que habla de sostenibilidad y de nuevas vías gastronómicas.
La presencia zaragozana se amplía a otros espacios del congreso. El Burgolés forma parte del menú conjunto de destinos Saborea España. La Clandestina y Pastelerías Manuel Segura participan en los pases gastronómicos de la Sala VIP. Y La Vía Verde representa a la ciudad en la cena de gala celebrada en la Real Casa de Correos.
Un mosaico de estilos que refleja una escena diversa, madura y en constante evolución.
Capital Mundial de la Garnacha
Si hay un hilo conductor en la propuesta de Zaragoza, es el vino. Y, en concreto, la garnacha.
Zaragoza impulsa su posicionamiento como Capital Mundial de la Garnacha, integrando en su relato las denominaciones de origen del entorno y su estrecha relación con la cocina.

En Madrid Fusión se celebran catas dedicadas a las garnachas blancas y tintas de la D.O. Campo de Borja y a distintas expresiones de la Garnacha de la D.O. Cariñena. En el espacio The Wine Edition, una cata estará dedicada íntegramente a garnachas de Zaragoza como expresión directa de este proyecto estratégico.
A ello se suma una cata maridada organizada junto a Aragón Alimentos, con vinos de las tres denominaciones de origen de la provincia y la participación del chef Tonino Valiente, de Tatau Bistro.
El mensaje es claro: el vino no es un complemento, es parte esencial del discurso gastronómico.
Producto, tradición y orgullo local
La propuesta se completa con degustaciones de productos que forman parte del imaginario colectivo aragonés, como la Trenza de Almudévar o las Frutas de Aragón. Y con un guiño a la cultura cervecera local, celebrando el 125 aniversario de Cervezas Ámbar, una de las marcas más vinculadas a la identidad de la ciudad.
Son detalles que suman, pero también construyen relato.
Un 2026 clave para Zaragoza
La presencia en Madrid Fusión se inscribe dentro de un año especialmente relevante para Zaragoza. A lo largo de 2026, la ciudad conmemora hitos como el aniversario de la declaración del arte mudéjar como Patrimonio Mundial, acoge el Foro Internacional de Turismo y Patrimonio Mundial y celebra la Convención de Turespaña.
Paralelamente, se despliega el proyecto Zaragoza Ciudad Creativa de la Gastronomía con iniciativas como el Festival Internacional de la Garnacha y la Gastronomía Sostenible, programas de cooperación con otras ciudades UNESCO, creación de rutas gastronómicas creativas y acciones formativas que conectan cocina, patrimonio e innovación.
Una ciudad que se explica a través de la mesa
Zaragoza demuestra en Madrid Fusión que su apuesta va más allá de la promoción puntual. Habla de modelo, de visión y de coherencia.
Una ciudad que entiende que comer también es una forma de conocer. Y que ha decidido contarse al mundo desde el plato, desde la copa y desde el talento de quienes cocinan cada día su identidad.
Una experiencia gastronómica para vivirla.
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