by Laura GªMorey
Por Laura GªMorey

Cuatro burbujas privadas con jacuzzi, uno de los cielos más limpios de España, naturaleza y gastronomía segoviana. Cosmoveros Bubble Experience convierte Muñoveros en un destino perfecto para desconectar y descubrir el astroturismo.
Dormir contemplando las estrellas, despertarse rodeado de naturaleza y disfrutar de un jacuzzi privado sin compartir espacio con nadie. No hace falta viajar demasiado lejos para encontrar una escapada así. En Muñoveros, un pequeño pueblo de Segovia, Cosmoveros Bubble Experience propone cambiar durante una noche las paredes de una habitación de hotel por una cúpula transparente abierta visualmente al cielo.
Detrás del proyecto están Inmaculada Álvaro Páez y Federico Iglesias de Pablo, que encontraron precisamente en aquello que aparentemente faltaba en este pequeño municipio —grandes hoteles, turismo masivo, ruido o iluminación urbana— su principal atractivo.
El resultado es un alojamiento con solo cuatro burbujas, concebido especialmente para escapadas en pareja y construido alrededor de una idea muy sencilla: recuperar el placer de parar y mirar hacia arriba.

Cuando el mejor espectáculo empieza al apagar la luz
En Cosmoveros la noche no marca el final del día. Es precisamente cuando comienza la parte más especial de la experiencia.
La reducida contaminación lumínica del entorno permite contemplar el firmamento desde el interior de la propia habitación. Estrellas, planetas y diferentes fenómenos astronómicos pueden observarse tumbados en la cama, protegidos por una cúpula transparente que mantiene la sensación de estar durmiendo prácticamente al aire libre.
Una experiencia especialmente atractiva en un momento en el que el astroturismo gana cada vez más adeptos y encontrar lugares realmente oscuros se ha convertido casi en un lujo.
Y es precisamente el lujo, aunque entendido de otra manera, uno de los grandes atractivos del lugar.
Aquí no se mide en el tamaño de un lobby o en el número de habitaciones, sino en tener espacio, privacidad y silencio.
Cada una de las cuatro burbujas ocupa una parcela independiente, rodeada de vegetación y con su propia terraza y jacuzzi climatizado privado. Una combinación que invita a hacer algo que no siempre resulta sencillo: no hacer absolutamente nada.

Una escapada para disfrutar también durante el día
Aunque las estrellas sean las grandes protagonistas, merece la pena llegar a Muñoveros con tiempo.
Su ubicación permite utilizar el alojamiento como punto de partida para descubrir algunos de los paisajes y pueblos más interesantes de Segovia.
Muy cerca se encuentran las Hoces del Río Duratón, uno de los grandes espacios naturales de la provincia y hogar de una importante población de buitres leonados. Senderismo, bicicleta y piragüismo son algunas de las posibilidades para quienes prefieran una escapada más activa.
También quedan a poca distancia Pedraza y Sepúlveda, dos localidades que justifican por sí solas una excursión y que permiten combinar naturaleza, patrimonio y gastronomía en un mismo fin de semana.
Después, toca regresar a la burbuja, meterse en el jacuzzi y esperar a que desaparezca la última luz del día.
Y, estando en Segovia, había que hablar de comer
Una escapada por esta provincia difícilmente estaría completa sin sentarse a la mesa.
Cosmoveros apuesta por productos locales y cocina tradicional, con el lechazo asado con leña y procedente de explotaciones cercanas como una de sus propuestas más representativas.
Pero existe una opción todavía más acorde con el espíritu de la experiencia: cenar sin abandonar la privacidad de la burbuja.
El alojamiento ofrece la posibilidad de solicitar una cena privada, de manera que después de un día recorriendo la provincia no sea necesario volver a coger el coche ni abandonar la tranquilidad del entorno.
Cena, jacuzzi y cielo estrellado. A veces un buen plan de fin de semana tampoco necesita mucho más.

El auge de viajar para mirar al cielo
Cosmoveros abrió sus puertas después de un proceso que sus propietarios tardaron casi diez años en convertir en realidad entre trámites, financiación y desarrollo del proyecto.
En sus dos primeros años de funcionamiento, según sus responsables, el boca a boca y las opiniones de quienes se han alojado allí han sido fundamentales para dar a conocer este pequeño rincón de Muñoveros.
Y el interés creciente por el turismo astronómico juega a su favor.
Fenómenos como las Perseidas convierten los cielos alejados de las grandes ciudades en destinos especialmente buscados durante determinadas noches del año. Segovia cuenta, además, con unas condiciones que permiten que mirar al firmamento pueda convertirse en el motivo principal de una escapada.
Pero reducir Cosmoveros a determinados acontecimientos astronómicos sería quedarse solo con una parte de la experiencia.
El nuevo lujo es el silencio
Quizá lo verdaderamente especial de dormir aquí sea algo bastante más sencillo.
Silencio. Oscuridad. Espacio.
Tres cosas que durante buena parte de la historia fueron normales y que hoy, especialmente para quienes viven en una gran ciudad, empiezan a convertirse en privilegios.
En Muñoveros no hay que llenar cada minuto del fin de semana con actividades. También se puede escuchar el viento entre los árboles, despertarse con los sonidos del campo o pasar un buen rato simplemente observando el cielo desde la cama.
Inmaculada Álvaro y Federico Iglesias resumen su proyecto con una idea: no quieren vender únicamente una habitación bajo una burbuja transparente, sino crear recuerdos que permanezcan cuando termine la estancia.
Y quizá ahí esté el verdadero encanto de Cosmoveros.
A poco más de una escapada de Madrid existe todavía un lugar donde el plan de la noche consiste simplemente en apagar la luz y esperar a que aparezcan las estrellas.
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