by Laura GªMorey
Por Laura GªMorey

Una ruta de tres días por la capital austriaca entre el Hofburg, Schönbrunn, cafés históricos, música clásica y algunos de los grandes sabores de Viena.
Viena es una de esas ciudades en las que el pasado no parece haber desaparecido, sino haberse integrado con naturalidad en la vida cotidiana. Basta caminar por el centro para encontrarse con antiguos palacios imperiales, cafés centenarios, iglesias góticas, auditorios legendarios y avenidas monumentales que recuerdan el poder que llegó a concentrar aquí el Imperio de los Habsburgo.

Durante más de seis siglos, la ciudad fue uno de los grandes centros políticos y culturales de Europa Central. Por sus calles pasaron Mozart, Beethoven, Schubert, Strauss, Klimt o Freud, nombres que todavía forman parte de una identidad en la que la música, el arte y la cultura siguen teniendo un peso especial.
Tres días permiten descubrir buena parte de sus imprescindibles sin renunciar a uno de los mayores placeres de Viena: caminar sin prisa, entrar en un café histórico o detenerse ante alguno de sus grandes edificios.

Día 1: el corazón imperial y el centro histórico
La mejor manera de empezar a entender Viena es en el Hofburg, residencia de los Habsburgo durante siglos y auténtico corazón del antiguo poder imperial.
El complejo reúne patios, salones y museos que permiten acercarse a la vida de la corte, desde los Apartamentos Imperiales hasta el Museo de Sissi o el Tesoro Imperial.

Michaelerplatz. Viena
Dentro del propio Hofburg se encuentra además una de las instituciones más singulares de Viena: la Escuela Española de Equitación, donde los célebres caballos lipizanos mantienen viva una tradición de doma clásica que se remonta al siglo XVI. Asistir a uno de sus entrenamientos o exhibiciones permite contemplar la precisión casi coreográfica con la que se mueven caballo y jinete en el espectacular picadero barroco.

Escuela Española de Equitación. Viena
A pocos minutos aparece la Catedral de San Esteban, cuya aguja gótica domina el centro desde hace más de siete siglos. Su tejado de cerámica policromada es una de las imágenes más reconocibles de la ciudad y, desde la torre sur, se obtiene una magnífica panorámica sobre los tejados vieneses.
Desde aquí, lo mejor es continuar a pie por Graben, Kohlmarkt y Kärntner Strasse, entre boutiques, edificios históricos e iglesias. En el camino aparecen la Columna de la Peste, la iglesia de San Pedro y la imponente Ópera Estatal de Viena.
Para cerrar el día, nada mejor que sentarse en uno de sus cafés históricos. Café Central, Demel o Café Sacher permiten acercarse a esa tradición vienesa de conversar durante horas alrededor de una taza de café y un buen pastel.

Catedral de San Esteban, Viena.
Día 2: Schönbrunn, Ringstrasse y la Viena monumental
La segunda jornada puede comenzar en el Palacio de Schönbrunn, antigua residencia de verano de la familia imperial y uno de los grandes conjuntos barrocos de Europa.
Sus salones, jardines, fuentes y la famosa Glorieta ayudan a imaginar el ritmo de vida de la corte durante el siglo XVIII. El conjunto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, continúa siendo uno de los grandes símbolos de la ciudad.
De vuelta al centro, merece la pena recorrer la Ringstrasse, la gran avenida circular construida en el siglo XIX por orden del emperador Francisco José tras el derribo de las antiguas murallas.
A lo largo de su trazado aparecen el Parlamento, el Ayuntamiento, el Burgtheater, la Universidad y la Ópera Estatal, además de numerosos palacios aristocráticos. Se puede recorrer caminando, aunque hacerlo en tranvía permite tener una visión muy completa de la Viena monumental.

Wiener staatsoper. Opera Estatal de Viena.
Otra parada interesante es el Naschmarkt, el mercado más popular de la ciudad, donde puestos, pequeños restaurantes y productos de distintas partes del mundo muestran una cara más cotidiana de Viena.
Y si todavía quedan ganas de caminar, Mariahilfer Strasse y sus pasajes interiores esconden boutiques independientes, comercios tradicionales y pequeños espacios gastronómicos.

Mercado Naschmarkt, Viena.
Día 3: música, arte y sabores vieneses
En Viena la música forma parte del paisaje, y uno de sus grandes templos es el Musikverein, sede de la Sociedad de Amigos de la Música y hogar de la célebre Sala Dorada.
Cada 1 de enero acoge el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, seguido por millones de espectadores en todo el mundo. Incluso sin coincidir con una actuación, una visita guiada permite descubrir uno de los auditorios con mejor acústica y mayor prestigio internacional.

Musikverein, Viena.
Muy cerca del Musikverein merece la pena acercarse a Karlsplatz para contemplar la Iglesia de San Carlos Borromeo (Karlskirche), una de las grandes obras del barroco vienés. Su imponente cúpula y las dos columnas inspiradas en la columna de Trajano convierten la plaza en uno de los rincones más fotogénicos de la ciudad.

Iglesia de San Carlos en Resselpark. Viena
La jornada puede continuar en el Palacio Belvedere, uno de los grandes conjuntos barrocos de Viena, construido en el siglo XVIII como residencia de verano del príncipe Eugenio de Saboya. Además de sus jardines y su elegante arquitectura, alberga una de las colecciones de arte más importantes de Austria, con especial protagonismo para Gustav Klimt y su célebre El beso. La visita permite combinar patrimonio, arte y una de las imágenes más reconocibles de la ciudad en un mismo recorrido.

Palacio Belvedere, Viena.
Y después llega el momento de sentarse a la mesa.
En Pfarrwirt, uno de los restaurantes más antiguos de Viena, se pueden probar clásicos de la cocina austriaca como el Wiener Schnitzel o el Tafelspitz.
Para el postre, pocas cosas representan tanto a Viena como la Original Sacher-Torte, creada en 1832. Bizcocho de chocolate, una fina capa de mermelada de albaricoque y cobertura de chocolate negro forman una receta convertida en símbolo de la ciudad. El Café Sacher sigue siendo el lugar más emblemático para probarla.

Tarta Sacher, Viena.
Dónde dormir: Grand Hotel Wien
En una ciudad marcada por la elegancia imperial, alojarse también puede convertirse en parte del viaje.
El Grand Hotel Wien, actualmente integrado en Eurostars Hotel Company, abrió sus puertas en 1870 y fue el primer gran hotel construido en la Ringstrasse.
Diseñado por el arquitecto Carl Tietz, pronto se convirtió en punto de encuentro de aristócratas, artistas y viajeros ilustres. Entre sus muros se celebró en 1894 el cincuenta aniversario de la carrera artística de Johann Strauss II.

Grand Hotel Wien. Viena.
Hoy conserva buena parte de ese aire clásico. Sus 205 habitaciones y suites mantienen una estética elegante, con detalles palaciegos y un estilo que recuerda la Viena de finales del siglo XIX.

Grand Hotel Wien. Viena
Su ubicación, a pocos pasos de la Ópera Estatal, el Musikverein, el Hofburg y la Catedral de San Esteban, permite recorrer buena parte de la ciudad a pie.
La gastronomía es otro de sus atractivos. En la séptima planta, el restaurante 1870 ofrece vistas sobre los tejados de Viena y una cocina austriaca reinterpretada con influencias internacionales. Por su parte, Unkai propone cocina japonesa y una experiencia teppanyaki en la que el chef prepara los platos frente a los comensales.

Grand Hotel Wien. Unkai restaurante.
Tres días para descubrir una ciudad que conserva su esencia
Viena no vive únicamente de su pasado imperial. Museos, parques, galerías, mercados y una intensa programación cultural muestran una capital contemporánea que ha sabido conservar su identidad sin quedar anclada en ella.
En tres días se puede pasar de un palacio de los Habsburgo a un concierto, de los caballos lipizanos a una obra de Klimt, de un mercado popular a un café centenario.
Y quizá ahí esté precisamente el encanto de Viena: en hacer convivir la historia con la vida cotidiana sin que ninguna de las dos parezca un decorado.
Suscríbete a nuestra newsletter
Artículos relacionados
Frente al Atlántico, este Relais & Châteaux de Portimão combina historia, diseño, bienestar y una gastronomía con estrella Michelin en una escapada pensada para reconectar con el placer de cuidarse. Dormir frente al mar, desayunar […]
Los días 28 y 29 de septiembre, cocineros de las nueve provincias de la Comunidad se darán cita en el Palacio de Congresos y Exposiciones de León para competir en la segunda edición del Concurso […]
Antiguas explotaciones convertidas en museos, canales históricos, arte contemporáneo, oficios centenarios y ciudades como Mons, Charleroi y Lieja dibujan una ruta diferente por el sur de Bélgica. Valonia, al sur de Bélgica, ha sabido transformar […]
Piscina frente al Atlántico, camas balinesas, cocina gaditana, cócteles y atardeceres al ritmo del saxofón. Atenas Playa, sobre los acantilados de La Barrosa, es uno de esos lugares en los que resulta fácil llegar por […]

