by Laura GªMorey
Por Laura GªMorey

Budapest, la capital húngara, es una ciudad de contrastes donde la historia, la cultura y la gastronomía se encuentran a ambos lados del Danubio. ¿Sabías que en realidad está compuesta por dos ciudades antiguas, Buda y Pest? Durante siglos estuvieron separadas hasta que, en 1873, se unieron para formar la Budapest que conocemos hoy. Celtas, romanos, otomanos, austrohúngaros y alemanes han dejado su huella en sus calles, edificios y símbolos. Aquí tienes una propuesta para descubrirla en tres días, disfrutando de sus lugares más emblemáticos y su deliciosa comida.
Día 1: Entre historia y gastronomía en Pest
Empieza tu recorrido en el Parlamento de Budapest, una joya neogótica que domina la orilla del Danubio, una majestuosa construcción declarada Patrimonio de la Humanidad. Dicen que cuando se construyó, a finales del siglo XIX, se usaron más de 40 millones de ladrillos y 40 kilos de oro para decorar su interior. Desde aquí, iniciaremos un paseo que nos sumerge en la historia más reciente de Hungría.

Parlamento. Budapest. Hungría.
A pocos pasos del Parlamento, llegamos a la Plaza de la Libertad (Szabadság tér), escenario de momentos clave del siglo XX. Aquí se encuentra el Monumento soviético a los caídos en la Segunda Guerra Mundial, que rinde homenaje a los soldados del Ejército Rojo que liberaron Budapest del nazismo. A pocos metros, encontramos el controvertido Monumento a las Víctimas de la Ocupación Alemana, inaugurado en 2014. Representa a Hungría como una víctima pasiva de la ocupación nazi, lo que ha generado críticas por omitir la colaboración del gobierno húngaro de la época.
Frente a este monumento, los ciudadanos han creado un memorial espontáneo con fotos, velas y objetos personales para rendir homenaje real a las víctimas del Holocausto. La plaza resume bien las tensiones históricas y políticas que aún se sienten en la ciudad.

Monumento soviético de la guerra. Budapest, Hungría.

Monumento a las Víctimas de la Ocupación Alemana. Plaza de la Libertad de Budapest.
Paseando por las calles de Budapest, es fácil toparse con pequeñas figuras de bronce que sorprenden por su tamaño y su ubicación. Son las esculturas urbanas del artista ucraniano-húngaro Mihály Kolodko, conocido por colocar sin previo aviso estas diminutas obras en distintos rincones de la ciudad. Hay al menos diez mini estatuas repartidas por Budapest, cada una con un guiño irónico o nostálgico, que hacen referencia a personajes de dibujos animados húngaros o a figuras históricas con un toque de humor. Algunas de las más conocidas son la rana Gustavo que se encuentra en la plaza Szabadság junto a la antigua sede de la Televisión Húngara, el osito de Mr. Bean colocado a la entrada de la antigua embajada británica y mira a los visitantes desde la pared, o el Sr. Gusano que representa a uno de los personajes principales de los dibujos animados «El gran pescador Ho-Ho» en la parada de tranvía de la calle parada de tranvía de la calle Halász, en el muelle Bem.
Kolodko juega con el espacio urbano y con la curiosidad del visitante, invitando a descubrir su obra como si fuera una búsqueda del tesoro. Estas estatuas, además de aportar arte y juego a la ciudad, se han convertido en un símbolo moderno de Budapest y una actividad perfecta para quienes viajan con niños o disfrutan de los pequeños detalles.

Mini estatua Rana Gustavo del artista Mihály Kolodko. Plaza Szabadság. Budapest.

Mini estatua del osito de Mr. Bean. artista ucraniano-húngaro Mihály Kolodko. Budapest.
Si seguimos el paseo hacia la Basílica de San Esteban encontramos una de las estatuas, esta ya de tamaño real, más queridas y fotografiadas de Budapest, la del Policía barrigón (Fat Policeman), en la esquina de la calle Zrínyi. Esta figura de bronce, que data de 2008, rinde homenaje a los antiguos oficiales del Imperio Austrohúngaro, conocidos por su porte distinguido, su bigote impecable y, según cuenta la leyenda, su afición a la buena mesa. La tradición dice que tocar su barriga trae buena suerte, especialmente en el amor, por lo que no es raro ver a turistas y locales frotando con una sonrisa el brillante vientre de la estatua.

Estatua del policía barrigón. Budapest. Hungría.
En la Basílica de San Esteban se guarda la mano momificada del primer rey de Hungría. Una curiosidad: cada 20 de agosto, en el Día de San Esteban, la reliquia se saca en procesión por las calles de la ciudad. Si visitas en invierno, encontrarás frente a la Basílica un mercado navideño con puestos de comida, artesanía y vino caliente.

Basílica de San Esteban y sus mercados navideños.
Después de visitar la Basílica de San Esteban, el paseo continúa hacia la cercana Plaza Erzsébet, un espacio verde y animado que rinde homenaje a la emperatriz Sissi, muy querida por los húngaros. Aquí puedes sentarte un momento a descansar o bajar a la histórica estación de metro de Vörösmarty tér, una de las más antiguas de Europa continental y aún en funcionamiento. Esta parada nos lleva directamente a la Plaza Vörösmarty, uno de los puntos más céntricos y concurridos de Budapest. En época navideña, la plaza se transforma en uno de los mercados de Navidad más populares de la ciudad, con puestos de madera que ofrecen comida típica como lángos, gulyás, salchichas, vino caliente y dulces tradicionales. Es un lugar perfecto para probar sabores locales mientras se disfruta del ambiente festivo.

Puestos de comida típica. Plaza Vorosmarty. Budapest.

Plaza Vorosmarty. Budapest.

Metro de Budapest.
A unos minutos a pie llegamos a la Plaza Ferenc Deák, un importante cruce de líneas de metro y punto de encuentro habitual entre locales. En este entorno se encuentra la Iglesia luterana de Budapest, sencilla por fuera pero cargada de historia y simbolismo, ya que representa la presencia de comunidades protestantes en una ciudad de mayoría católica y judía.

Plaza Deák Ferenc Tér, Budapest.

Estatua de Sisi, Emperatriz de Austria y Reina de Hungría. Centro de Budapest. Madach Imre Square.
Desde allí seguimos hasta la imponente Gran Sinagoga de Budapest, la segunda más grande del mundo, situada en el Distrito VII, el famoso barrio judío de Budapest. Su arquitectura de estilo morisco y su historia marcada por la Segunda Guerra Mundial la convierten en una parada obligatoria. Visitarla es una experiencia conmovedora, que además permite conocer el Jardín de los Justos y el árbol de la vida.

La Gran Sinagoga de Budapest. Distrito VII. Barrio Judío.
Detrás de la Gran Sinagoga, en ese pequeño jardín tranquilo, se encuentra uno de los monumentos más conmovedores de la ciudad: el Árbol de la Vida. Esta escultura, en forma de sauce llorón a tamaño real, fue erigida en 1991 en memoria de los mártires del Holocausto. En cada una de sus hojas metálicas está grabado el nombre de una víctima judía asesinada durante la Segunda Guerra Mundial. Su presencia es silenciosa pero poderosa, invitando a la reflexión. Como dato curioso, una de las mayores donaciones para su construcción la realizó el actor Tony Curtis, cuyo padre era un judío húngaro originario de Budapest.

Árbol de la vida. Gran Sinagoga. Budapest.
El recorrido continúa por el barrio judío de Budapest, uno de los más vivos y peculiares de la ciudad. Aunque su pasado está marcado por el dolor, hoy es una zona que ha sabido transformarse sin olvidar su historia. Entre sinagogas, memoriales y murales callejeros, este distrito también es conocido por sus famosos ruin pubs, antiguos edificios abandonados reconvertidos en bares alternativos con decoración ecléctica, luces tenues y ambiente relajado. El más emblemático es Szimpla Kert, pionero de este concepto, pero hay muchos más repartidos por el barrio, cada uno con su estilo propio.

Ruin Pub. Distrito VII. Barrio Judío, Budapest.
Si te apetece comer algo, una opción muy recomendable es el Bazaar Restaurant & Garden, un restaurante acogedor con terraza donde destaca su hummus casero, suave y lleno de sabor, perfecto para compartir.

Bazaar Budapest

Bazaar Budapest

Bazaar Budapest
Después de la comida, puedes pasear por Gozsdu Udvar, una serie de patios y galerías conectadas que atraviesan varios edificios entre las calles Dob y Király. Aquí se mezclan restaurantes, cafeterías, tiendas de diseño y pequeños mercados. Es un buen lugar para terminar el día con una copa, picar algo más o simplemente observar cómo late una de las zonas más animadas y multiculturales de Budapest.

Gozsdu Udvar
De regreso desde el barrio judío, merece la pena volver a pasar por la Plaza Vörösmarty, esta vez ya de noche, cuando el ambiente cambia por completo. Las luces navideñas iluminan cada rincón, el gran árbol de Navidad brilla en el centro de la plaza y el mercado sigue en marcha, con su mezcla de aromas dulces, vino caliente y música tradicional. Es un momento perfecto para hacer alguna compra de última hora: adornos artesanales, dulces típicos o productos locales que se convierten en recuerdos únicos del viaje.

Vörösmarty tér. Budapest. Hungría.

El Castillo de Buda, también conocido como Palacio Real de Budapest.
Desde allí, el paseo continúa hacia el cercano Vigadó tér, una elegante explanada junto al Danubio, ideal para caminar al atardecer. A medida que cae la noche, la vista se vuelve mágica: el Puente de las Cadenas se enciende, reflejándose en las aguas del río, y en lo alto, el Castillo de Buda, también conocido como el Palacio Real, se ilumina con tonos dorados, como si vigilara silenciosamente la ciudad. El contraste entre ambas orillas se hace aún más visible con las luces, creando una estampa inolvidable.

Vista del Puente de las Cadenas iluminado. Budapest.

Puente de las Cadenas. Budapest

Puente de las Cadenas. Budapest
Este es también un buen momento para subir a uno de los muchos barcos turísticos que recorren el Danubio. El paseo en barco de noche permite ver los principales monumentos iluminados desde una nueva perspectiva, mientras la ciudad se desliza en silencio a ambos lados. Al terminar, puedes cenar cerca del embarcadero o regresar caminando, con Budapest completamente iluminada como telón de fondo.
Para cenar, Kíspiac Bisztró es una parada obligatoria. Este pequeño bistró, situado cerca de la basílica, es conocido por su ambiente acogedor y su cocina húngara con productos locales. No te vayas sin probar su goulash, que según cuentan, es uno de los mejores de la ciudad. Debido a su popularidad, es recomendable reservar con antelación. También te recomendamos el «Szarvas gerinc Wellington», un filete de ciervo envuelto en hojaldre y preparado al estilo clásico Wellington, o las costillas de jabalí.

Kíspiac Bisztro. Budapest

Kispiac Bisxtró. Costillas de Jabalí (valddiszno oldalas)

Szarvas gerinc Wellington, «filete de ciervo wellington»

De regreso al hotel, pasea por la Avenida Andrássy, declarada Patrimonio de la Humanidad, que te llevará hasta la Ópera Estatal de Hungría. Este bulevar ha sido testigo de momentos clave de la historia de Budapest, desde desfiles imperiales hasta protestas políticas. Aquí es donde la emperatriz Isabel de Austria, más conocida como Sissi, encontraba refugio en la ciudad que tanto amaba. Su esposo, Francisco José, pasó largas temporadas en el Palacio de Buda, aunque su relación fue distante debido a las estrictas normas de la corte vienesa. Sissi, por su parte, encontró en Hungría un lugar donde sentirse libre, y aún hoy es recordada con admiración.

Teatro de la Ópera de Budapest

Palacio Dreschler. Distrito VI. Budapest
Día 2: Descubriendo los secretos de Buda
Cruza el Puente de las Cadenas, el más antiguo de Budapest, construido en 1849. La leyenda dice que su arquitecto, Adam Clark, se suicidó porque alguien le señaló que las estatuas de leones del puente no tenían lengua. Aunque no es cierto, sigue siendo una de las historias más contadas por los guías turísticos.
De camino a la Colina de Buda, pasarás por un edificio que llama la atención por su arquitectura moderna y elegante: el Museo del Dinero de Hungría. Además de sus exposiciones interactivas sobre la historia de la moneda y la economía, cuenta con una terraza panorámica gratuita en la última planta, desde donde se obtienen unas vistas magníficas del Parlamento y el Danubio. Es también un lugar perfecto para hacer una pausa y desayunar o tomar un café antes de seguir subiendo hacia la colina.

Museo del Dinero de de Hungría
Una vez arriba, te esperan el Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías, dos de los lugares más emblemáticos de la Colina de Buda. Desde el bastión, construido a finales del siglo XIX, se obtiene una de las mejores vistas panorámicas de Budapest, con el Parlamento reflejado en el Danubio y el perfil de Pest al fondo. Su nombre hace referencia al gremio de pescadores que, según la tradición, defendía esta parte de las murallas en la Edad Media.
Junto a él se encuentra la Iglesia de Matías, de estilo neogótico, donde fueron coronados varios reyes húngaros, incluido Francisco José I junto a su esposa Isabel de Baviera, más conocida como Sissi. Durante la ceremonia de coronación en 1867, tras el compromiso del emperador con la autonomía húngara, Sissi fue recibida con un entusiasmo abrumador. A diferencia de su esposo, cuya relación con Hungría fue siempre más distante, ella supo ganarse el afecto del pueblo, aprendió el idioma y defendió los intereses húngaros en la corte de Viena. A día de hoy, sigue siendo una figura profundamente admirada en el país.
Aunque su aspecto actual se debe a las reformas del siglo XIX, la iglesia tiene orígenes en el siglo XIII y ha vivido momentos clave de la historia de Hungría, incluidas las invasiones otomanas, cuando fue convertida en mezquita. Buda, con sus calles adoquinadas y aire señorial, fue durante siglos el corazón del poder real, en contraste con la dinámica Pest, al otro lado del Danubio.
Para el almuerzo, el Fisherman’s Bastion Restaurant combina buena gastronomía con una panorámica única de la ciudad.

Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías. Budapest. Distrito I, Buda.
Por la tarde, baja hasta el barrio del Castillo y piérdete en sus calles adoquinadas. Aquí, en la Segunda Guerra Mundial, muchas casas fueron destruidas, pero algunas han sido reconstruidas manteniendo su aspecto original. Para la cena, Menza Restaurant es una gran opción con su estética retro y sus platos húngaros con un toque moderno.

Budapest

Budapest
Muy cerca de la Iglesia de Matías, se encuentra el Castillo de Buda, también conocido como el Palacio Real, una de las construcciones más imponentes de la ciudad. Situado en lo alto de la colina, este complejo ha sido durante siglos la residencia de los reyes húngaros. Aunque el edificio actual es fruto de varias reconstrucciones, especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, su historia se remonta al siglo XIII. El palacio ha sido destruido y reconstruido múltiples veces, reflejando los altibajos políticos y bélicos del país. Hoy alberga instituciones culturales como la Galería Nacional de Hungría, el Museo de Historia de Budapest y la Biblioteca Széchényi. Más allá de su valor arquitectónico, el castillo ofrece vistas espectaculares del Danubio, el Parlamento y el resto de la ciudad. Pasear por sus patios y explanadas al atardecer es una experiencia que conecta con siglos de historia, poder y arte en el corazón de Buda.

Castillo de Buda. Budapest.
Día 3: Memoria, relax y tradiciones en Budapest
Antes de sumergirte en el relax de los baños termales, hay una parada imprescindible para recordar la historia reciente. A orillas del Danubio, frente al Parlamento, encontrarás el Monumento de los Zapatos, un homenaje a las víctimas del Holocausto. Durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial, miles de judíos fueron ejecutados en este lugar por los seguidores del régimen de Hitler. Se les obligaba a quitarse los zapatos antes de ser fusilados y arrojados al río. Este conmovedor monumento, compuesto por réplicas de zapatos de hierro, invita a la reflexión sobre el horror de aquellos tiempos.
Después, dedica la mañana a relajarte en los Baños Széchenyi, los más grandes de Europa. Budapest es famosa por sus aguas termales y aquí podrás sumergirte en piscinas de diferentes temperaturas mientras locales y turistas juegan al ajedrez dentro del agua.
Después, pasea por el Parque de la Ciudad y visita el Castillo de Vajdahunyad, una construcción peculiar porque parece sacada de un cuento de hadas, pero en realidad fue levantada en 1896 para celebrar el milenio de Hungría. Para el almuerzo, Paprika Vendéglő es una apuesta segura si buscas auténtica comida húngara.
Por la tarde, explora el Mercado Central, donde podrás comprar especias, embutidos y otros productos típicos. Cierra tu visita con una cena en Kőleves Kert, un restaurante en el barrio judío que combina tradición y modernidad en su menú.
Budapest, una ciudad que siempre sorprende
Tres días en Budapest bastan para enamorarse de su historia, perderse entre sus calles y descubrir su gastronomía. Desde el esplendor de Buda hasta la energía vibrante de Pest, esta ciudad tiene algo que ofrecer en cada rincón. Y si después de esta escapada sientes que aún te queda mucho por ver, no te preocupes: Budapest siempre tiene un nuevo secreto por desvelar.

Budapest y el Danuvio.
📍 Sitios imprescindibles que ver en Budapest
-
Parlamento de Budapest
Imponente edificio neogótico junto al Danubio. Se puede visitar con guía. -
Basílica de San Esteban
La iglesia más grande de la ciudad, donde se conserva la mano momificada del primer rey de Hungría. -
Plaza de la Libertad y Monumento a las Víctimas de la Ocupación Alemana
Espacio clave para entender la historia reciente del país y reflexionar. -
Puente de las Cadenas
El más famoso de Budapest. Ideal para fotografiar al atardecer. -
Colina de Buda
Con calles adoquinadas, el Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías. -
Castillo de Buda (Palacio Real)
Antigua residencia de los reyes húngaros. Hoy acoge museos y ofrece vistas únicas. -
Museo del Dinero y terraza panorámica
Un edificio moderno con exposiciones gratuitas y una azotea con vistas al Parlamento. -
Baños Széchenyi
Los más grandes de Europa. Perfectos para relajarse en cualquier época del año. -
Mercado Central
Ideal para probar productos locales y comprar recuerdos gastronómicos. -
Barrio Judío y Gran Sinagoga
Con historia, arte callejero, bares alternativos y una de las sinagogas más grandes del mundo. -
Plaza Vörösmarty y mercado navideño (en temporada)
Decoración festiva, comida típica, artesanía y ambiente invernal. -
Gozsdu Udvar
Conjunto de patios y galerías llenos de vida, restaurantes y tiendas. -
Paseo en barco por el Danubio
Una forma inolvidable de ver Budapest iluminada desde el agua. Recomendado al atardecer o por la noche. - Hotel Corinthia Budapest. Distrito VII. Budapest, Erzsébet krt. 43-49, 1073 Hungría T. +36 1 479 4000

Hotel Corinthia, Budapest

Terraza restaurante. Desayunos. Hotel Corinthia, Budapest.
Fotografías Laura GªMorey.
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