by Laura GªMorey
Por Laura GªMorey

La periodista publica Ruta 61. Un viaje sonoro siguiendo el Misisipi, un recorrido por la carretera más legendaria del blues y la cultura americana.
Hay viajes que se hacen para descubrir lugares y otros que terminan removiendo recuerdos, emociones y formas de entender el mundo. Eso es precisamente lo que transmite Ruta 61. Un viaje sonoro siguiendo el Misisipi, el primer libro de la periodista de viajes Elena Ortega, publicado por Grupo Anaya y presentado recientemente en Madrid junto a Explore Louisiana.
La obra recorre la mítica Ruta 61 de Estados Unidos, conocida internacionalmente como la Blues Highway, una carretera que atraviesa algunos de los paisajes y ciudades más influyentes de la historia musical estadounidense. Siguiendo el curso del río Misisipi, la ruta conecta Minnesota con Nueva Orleans a lo largo de cerca de 2.400 kilómetros, atravesando estados como Wisconsin, Iowa, Misuri, Tennessee, Misisipi y Luisiana.
Pero la Ruta 61 no es solo una carretera. Es el escenario donde nacieron sonidos que cambiaron la música para siempre. El blues, el jazz, el soul o el rock and roll encuentran aquí parte de sus raíces más profundas.

Durante el recorrido aparecen ciudades míticas como Saint Louis, Memphis —vinculada inevitablemente a Elvis Presley y al nacimiento del blues moderno—, Clarksdale, considerada el corazón del Delta Blues, o Vicksburg, marcada por la historia de la Guerra Civil estadounidense. Todo ello hasta llegar a Nueva Orleans, una ciudad donde la música forma parte de la vida cotidiana.
Precisamente ese es uno de los aspectos que más destaca Elena Ortega en el libro: la naturalidad con la que la música aparece en cada rincón del sur de Estados Unidos. En Nueva Orleans no solo está presente en los escenarios o en los festivales; también surge espontáneamente en las calles del Barrio Francés, en los bares o incluso en los funerales, donde las tradicionales brass bands acompañan las despedidas.
“La música no es un artificio, se respira en cada rincón”, explica la autora.

La dimensión emocional del viaje también ocupa un lugar central en el libro. Ortega reconoce que la música siempre ha formado parte de su vida gracias a su padre, pianista y actualmente enfermo de Alzheimer. Esa conexión personal convierte el recorrido en algo mucho más íntimo que una simple crónica de viaje. La carretera se transforma así en una manera de conectar con la memoria, los recuerdos y las emociones a través de las canciones.
Uno de los puntos más interesantes del libro es cómo profundiza en el Delta del Misisipi, diferenciando el delta geográfico donde desemboca el río de la región cultural conocida como el Delta Blues, considerada la auténtica cuna del blues. Entre campos de algodón y comunidades afroamericanas nacieron muchos de los cantos de trabajo y sonidos que terminarían influyendo en toda la música moderna.
Lejos de las rutas turísticas masificadas, Elena Ortega retrata una América mucho más auténtica y desconocida. Desde los paisajes del norte en Minnesota hasta el calor húmedo del profundo sur de Luisiana, el viaje cambia constantemente de atmósfera, cultura y paisaje.
En la ruta también aparecen lugares profundamente ligados al imaginario musical estadounidense, como Tupelo, en Misisipi, ciudad natal de Elvis Presley, donde la figura del cantante sigue muy presente en la identidad local.
Y si hay una leyenda inseparable de la Ruta 61 es la del famoso Crossroads o cruce de caminos. La portada del libro se inspira precisamente en esta historia popular que rodea al músico Robert Johnson, considerado uno de los grandes pioneros del blues. La leyenda cuenta que Johnson vendió su alma al diablo en el cruce entre las carreteras 61 y 49, cerca de Clarksdale, a cambio de convertirse en un guitarrista extraordinario.
Ese cruce de caminos terminó convirtiéndose en un símbolo cultural estadounidense asociado a las decisiones vitales, los cambios de rumbo y las oportunidades.
Además del relato del viaje, cada capítulo del libro incorpora recomendaciones musicales y cinematográficas para que el lector pueda sumergirse todavía más en la experiencia y recorrer la Ruta 61 acompañado de su propia banda sonora.
Más allá de la geografía, Ruta 61. Un viaje sonoro siguiendo el Misisipi es una invitación a entender la música desde otro lugar: como memoria, identidad y forma de vida. Un viaje profundamente humano por una de las carreteras más legendarias y culturales de Estados Unidos.

Nueva Orleans, Ruta 61. Estados Unidos
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